“¿Qué es esto del derecho a la salud?” Cuando una duda pone en riesgo a todo el sistema.
“No se puede decir que todo el mundo tiene derecho a todo”. Si uno lee o escucha esta frase de parte de un Ministro de Economía sería al menos cruel. Pero si quien lo dice es el Ministro de Salud de la Nación genera intranquilidad y muchas dudas sobre su responsabilidades.
por Nicolás Kreplak
Es un Gobierno que sabemos que no vino a garantizar derechos, pero sin embargo jamás hubiésemos imaginado escuchar a un Ministro de Salud preguntarse tan abiertamente: “¿Qué es esto del derecho a la salud?”.
Como si fuera algo que puede ponerse en duda. Es bastante novedoso que el propio responsable de garantizar la salud diga que esto no es un derecho. Pero, además, ¿Y si no es un derecho?, ¿qué es?
La frase la pronunció durante su presentación en la jornada anual de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (AmCham), donde también aseguró: “No se puede decir que todo el mundo tiene derecho a todo, es todo una mentira. Esa mentira hay que dejarla de lado, hay que tener el coraje de decir que nos estamos mintiendo y que eso no es así. Cuando empecemos a depurar el sistema, las cosas van a ir cambiando y van a ser mejor”.
Estas ya no son opiniones aisladas ni discursos en televisión. Es una forma de pensar que se contrapone indudablemente a la que tenemos quienes trabajamos para garantizar un sistema de salud universal, más equitativo, más justo, más accesible, de mejor calidad. Porque sino, con esta teoría, ¿dónde se corta el derecho?, ¿después de qué paciente deja de serlo?
Si ni siquiera tenemos la idea de que la salud es un derecho y podemos ir a pelear por conseguirlo ¿qué nos queda? Si no es un derecho, ¿qué es? Es una mercancía para aquel que tiene dinero. Los derechos, o son universales o son privilegios.
En el fondo, esta forma de pensar se traduce en: ¿Tenemos todos el mismo derecho a vivir?, ¿quién tiene entonces la posibilidad de salvar a su hijo de una leucemia?, ¿o de garantizarle anteojos para que pueda estudiar?, ¿quién tiene que poder decir que eso le corresponde?, ¿el que lo puede pagar y el que no?
No podemos permitir que esa duda ponga en riesgo a todo un sistema de salud que, aun con sus dificultades, es realmente avanzado.
Esto se opone al trabajo que se ha hecho, que hacemos y que hacen todos los días las y los trabajadores de la salud para cuidar a nuestro pueblo. Es, incluso, una cuestión estructural, más allá de cualquier ideología, aunque uno sea peronista o no, los que trabajamos por el derecho a la salud, trabajamos inherentemente, es una característica nuestra la humanidad.
Destruir esto también requiere entrar en un proceso de oscurantismo y de aislamiento, en un proceso místico y alejado de la racionalidad, del diálogo, de la colaboración y de la ciencia. La razón de por qué Argentina decide salirse de la Organización Mundial de la Salud, no se parece en nada a todo lo que el Gobierno argumentó.
Argentina es el único país que decidió retirarse de la OMS. Esta decisión no hace más que aislarnos, solo podría inscribirse en un proceso de separación del sistema sanitario argentino, una de las grandes joyas de Latinoamérica, de la ciencia, el conocimiento y la cooperación técnica global.
Pero, además, está fundada en el desconocimiento y la falta de verdad. El Gobierno nacional dijo que el acuerdo global al que se llegó en la Asamblea Mundial de la Salud, en virtud de los devastadores efectos de la pandemia de COVID-19, donde se busca garantizar más equidad y seguridad ante futuras pandemias, pone en riesgo la soberanía sanitaria del país al permitir que la OMS imponga decisiones. Sin embargo, el mismo tratado señala que cada Estado la mantiene porque el organismo no tiene autoridad para imponer decisiones. Cabe resaltar que, sumado a esto, el tratado es voluntario y no vinculante en la mayoría de sus disposiciones.
A su vez, el Gobierno señaló que, durante la pandemia, el organismo impulsó cuarentenas prolongadas y medidas dañinas sin evidencia suficiente. Otra mentira para distorsionar la verdad. En aquel momento, cada Estado adoptó sus medidas. La OMS nunca tomó definiciones sobre si se realizaba o no algún tipo de cuarentena. La cuarentena se hizo en todo el mundo. Hubo una pandemia, a nadie se le ocurre pensar que fue culpa de la OMS.
El organismo transmitía experiencias, advertía de las nuevas variantes, preanunciaba la aparición de un brote nuevo. No tomaba decisiones. La OMS no es política partidaria: es política sanitaria basada en ciencia pura.
Entonces, solo se me ocurre pensar que el Estado nacional dirige sus acciones y decisiones hacia la destrucción de uno de los grandes pilares de la sociedad argentina: un sistema sanitario de excelencia. Se trata de poner en duda todo un sistema. Un sistema que cuida a las personas, que es solidario.
A nosotros nos van a encontrar todos los días trabajando para fortalecerlo y para garantizar el acceso a la salud. No nos vamos a correr de eso. Nosotros sostenemos y vamos a seguir sosteniendo que la salud es un derecho.
*El autor es Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires.